Triángulo Amoroso

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Mi BFF&E (Best Friend Forever & Ever) Betty me envió hace unas semanas un reel de Instagram que me ha tenido pensando mucho. El reel en cuestión expone una simplificación, propuesta por la psicóloga española Emma Goberna, de la teoría triangular de Sternberg, que es una teoría psicológica de la autoría del psicólogo Robert Sternberg que intenta explicar cuáles son los elementos que se involucran en el establecimiento de las relaciones interpersonales que van desde el No-Amor hasta el utópico Amor Consumado. Les dejo por aquí el vínculo por si le quieren echar un ojo al video: https://www.instagram.com/reel/DSDdAstDkgH/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==

La teoría de Sternberg juega con la relación existente entre los tres elementos que se supone que, cuando se conjuntan, dan como resultado una relación de Amor Consumado o Amor Perfecto. Los tres elementos son 1. la intimidad (la conexión y la confianza entre las personas involucradas en una relación… el aprecio y el afecto), 2. la pasión (la atracción física, la excitación, la energía, la necesidad física), y 3. el compromiso (la decisión de seguir involucrado e invertido en la relación, que Emma Goberna interpreta también como la admiración que uno siente por su pareja).

Entonces, bueno, Sternberg tiene un triangulito muy mono que explica, dependiendo de cuál es la mezcla de un elemento y otro, cuál es la naturaleza de la relación, es decir, ¿está uno ahí en la relación nomás porque se supone que es donde debe estar después de 10 años de matrimonio, aunque ya no se sienta pasión, pero no nos vamos porque estamos comprometidos con quedarnos sin importar qué? ¿o estamos ahí porque tenemos sexo maravilloso con nuestra pareja y ambos estamos conscientes de que queremos seguir sosteniendo esa relación, a pesar de no ser la persona en la que más confiamos en la vida? ¿o de plano ni confianza ni compromiso, sino solo las ganas de la relación física es lo que nos tiene ahí?

Les pongo acá el triangulito que se supone que medio expone las relaciones entre todos los elementos, por si le quieren echar un ojito, la verdad es que está muy interesante y me inspiró a echarme varios artículos al respecto para intentar entender mejor la teoría:

Y bueno, la verdad es que como propuesta conceptual de cómo se conforman las relaciones interpersonales me pareció que tiene muchos aspectos muy rescatables y también me encantó el hecho de que es una herramienta muy intuitiva que nos puede servir para analizar qué es lo que tenemos y qué es lo no está presente en nuestra relación, para tener una mejor idea de en dónde estamos parados.

Y es que parte del poder trabajar en una relación demanda el saber en dónde estamos, porque sin ese análisis no se puede saber qué se debe mejorar… es un poco como aquella cita maravillosa que me encanta del libro “Alicia en el País de las Maravillas”:

– ¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
– Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar – dijo el Gato.
– No me importa mucho el sitio… – dijo Alicia.
– Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes – dijo el Gato.

Y esta cita ha sido como una especie de reflexión obligada que he hecho en mi vida cada cierto tiempo por muchos años para cualquier tema en absoluto, ya sea laboral, familiar, social, romántico, financiero, aspiracional… porque siempre tenemos que saber a dónde vamos para que los pasos dados lleven a algún sitio. Sin un objetivo determinado, en efecto podríamos andar en la pendeja toda la vida y no importaría, ni para bien ni para mal.

Por eso me gustó la teoría esta de Sternberg, porque no puede uno verla sin preguntarse “ah, caray, ¿y sí tengo todos los ingredientes necesarios para hacer enchiladas, o me falta algo?” Y ya entrados en gastos, pues se puede divertir uno haciendo el análisis de sus enchiladas pasadas, y analizar si a lo mejor no estaban tan buenas porque resulta que no teníamos queso fresco qué ponerles, o si eran enchiladas de nada porque no nos alcanzó para el pollo en tal ocasión… y sobre todo para saber si queremos hacer enchiladas nuevamente. Capaz que lo que queremos, viendo la lista de ingredientes a la mano, es nada más hacer quesadillas o de plano nada más una tortillita caliente enrollada con sal, porque eso es lo que queremos comer, sin preocuparnos por hacer algo tan elaborado. Como bien lo dice la reflexión de Lewis Carroll, todo dependerá de cómo estamos conceptualizando el platillo final para saber qué ingredientes nos hace falta conseguir para terminar de prepararlo.

Yo tengo por acá mi lista de ingredientes, y juro que estoy bien dispuesta a sustituir uno que otro, o hasta incluir alguno que no se me hubiera ocurrido (chingado, podría intentar comerme mis enchiladas bien picosas si fuera necesario) porque me gustan los platillos bien pensados, bien redondos y bien sabrosos, y evidentemente quiero ayuda, un coautor para preparar el mejor de los platillos que haya cocinado hasta ahora, y para eso hay que estar abierto a aprender y enseñar nuestros mejores trucos de cocina. Si a alguien le salen las enchiladas (o un corte mamón como el de la foto de esta publicación que, por cierto, estaba BUENÍSIMO y fue preparada por mi hermana y su marido) con calidad de platillo Michelin les juro que se aceptan sugerencias. Bon appétit !

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